Generic selectors
Exact matches only
Search in title
Search in content
Generic selectors
Exact matches only
Search in title
Search in content

De la milicianización

Por Luis Barragán

Un rápido vistazo a la literatura divulgativa y a la especializada, nos permite distinguir entre el soldado profesional y el que no lo es, comúnmente denominado miliciano. Éste remite a un desempeño voluntario y no exclusivo, con entrenamientos periódicos o excepcionales que no entorpezcan la rutina personal, a los fines de la defensa nacional.

Históricamente asociado a la noción constitucional de la reserva, tal desempeño es transitorio y no permanente, por lo que, preservada la condición de civil de sus integrantes, la milicianidad no debe forzar a compromiso político-partidista alguno. Y, mucho menos, celebrarse como el brazo armado de los circunstanciales conductores del gobierno.

Obviamente, la usurpación no lo entiende así, elevando a sus milicianos como un “componente especial de carácter popular” de la Fuerza Armada Nacional, contribuyentes a la Seguridad Nacional, sin que lo previera el constituyente de 1999, ni siquiera complementariamente, de acuerdo a la concepción de las milicias territoriales vinculadas a la entidad castrense cubana. La constituyente fraudulentamente electa en 2017, no dictó constitución alguna, pero incurrió en una llamada ley constitucional para el ámbito militar que, nos parece, una suerte de enmienda a la Carta Magna evacuada por una instancia diferente a la legítima Asamblea Nacional de minoritaria bancada oficialista.

Valga acotar, por una parte, al corporativizarla, las milicias pierden su original naturaleza y, extendidas a toda la ciudadanía, autorizan el empleo masivo y potencial de la jurisdicción militar; y, contaminado el lenguaje, adquieren otras significaciones, olvidando el cuidado con el que Pérez Jiménez, por ejemplo, asimiló y militarizó definitivamente a la Guardia Nacional en una relación de cooperación con los componentes tradicionales. Y, por otra, erróneamente, las comprende como la única y concreta expresión del principio constitucional de corresponsabilidad de la sociedad y el Estado en materia de seguridad y defensa.

Marcando una pauta, desde sus inicios, la revolución bolchevique tuvo por empeño darle un sentido (y desarrollo) permanente al Ejército Rojo, convencido Trotsky, su creador, que el sistema de milicias era propio de las sociedades altamente industrializadas.

El régimen que ha monopolizado el siglo XXI venezolano, reconfigurando la entidad armada que heredó, sin perder el dato fundamental de su permanencia, recurre y recurrirá a ella para perfeccionar el control social que ha ejercido férreamente, y seguramente ideará dispositivos que lo imbriquen militarmente en la base del denominado Estado Comunal para funciones que trasciendan a la meramente policial, con o sin milicias.

@LuisBarraganj

Caraota Digital no se hace responsable por las opiniones, calificaciones y conceptos emitidos en las columnas de opinión publicadas en este medio.

1 Comentario

Suscribir
Notificar de
guest
1 Comentario
Más antiguo
Nuevos Más votado
Comentarios en Línea
Ver todos los comentarios
Adolfo
Adolfo
8 días hace

Sería más provechoso para el país si este grupo de milicianos trabajaran el campo para producir alimentos, o se les empleara en hacer caminos o carreteras para sacar las cosechas, o reforestar bosques, recolectar basura de las costas del país y de los rios, rehabilitar escuelas y hospitales, construcción de viviendas para sectores desposeidos, en fin, así el estado les podría asignar una compensación monetaria producto de su aporte al estado y aseguro que estas actividades darían mejor resultado en defensa de la nación.

LO QUE ES TENDENCIA

Artículos Relacionados

1
0
Me encantaría conocer tu opinión, comenta.x
()
x