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Toallas, tampones y copas

Por la Dra. Carmen Mantellini 

Todas somos diferentes y afortunadamente también contamos con instrumentos diferentes para cuidarnos en esos días del mes.

En el pasado, no contábamos con toallas sanitarias, la mayoría de las mujeres usaban compresas caseras de tela, otras prendas diseñadas para tal fin. Algunas lavaban y reutilizaban esas telas, otras sin embargo, las descartaban. Por lo general no podían salir de casa, al menos no por mucho tiempo.

Después de la Primera Guerra Mundial, y gracias a la observación de que las vendas de cellucotton, absorbían mucho mejor la sangre de los heridos, aparecieron las primeras toallas sanitarias. Con el tiempo han ido diversificándose y hoy en día las tenemos con adhesivo, con alas, para el día, para la noche e incluso con niveles de absorción diferentes.

Pasan los años y aparecieron los tampones con su promesa de protección invisible, y que resultaron tan cómodos que provocaron el olvido de muchas de sus usuarias, de ahí que debió incluirse un manual de precauciones para ayudar a evitar el olvido y el riesgo asociado de infección de origen vaginal y el temido Síndrome de Shock Tóxico, una complicación rara pero severa, en la cual, sufrimos una infección por ciertas bacterias que viven en la piel y que encuentran su entrada a la sangre.

Con la llegada de la toma de conciencia por el ambiente surgen nuevas alternativas para evitar el uso y desperdicio de material descartable, y es así como aparece en el mercado el rediseño de la copa menstrual, y decimos rediseño, porque si bien existía desde hacía muchísimo tiempo, surge esta vez fabricada en silicone quirúrgico, un material más higiénico y fácil de lavar. Se llama así por su diseño que recuerda a una copa y que fabricada con material hipoalergénico permite la retención de la sangre menstrual en el canal vaginal.

Al igual que los tampones requiere su inserción y retiro del canal vaginal, pero esta requiere adicionalmente su vaciado y limpieza para poder rehusarla, lo que limita la posibilidad de cambio en cualquier lugar.

Si bien inicialmente pensábamos que era segura, y que no se asociaba al síndrome de shock tóxico como sus pares los tampones, ya existen publicaciones donde se relaciona su uso y la aparición de esta complicación.

Hoy en día, contamos con todos esos métodos, en distintas presentaciones y tamaños. Una recomendación general es sin importar el método de protección que elijas, cámbialo frecuentemente.

Para aquellas que opten por los métodos discretos, por llamarlos así, como el tampón o la copa, mi recomendación es que no los dejen más allá de 6 horas y muy importante, no los usen para dormir, ya que aumenta la probabilidad de olvidar que están ahí, y por ende el riesgo de que permanezcan por más tiempo y provoquen una infección no deseada.

Una recomendación adicional, elige el tampón con la absorción menor a la máxima requerida, de esta forma, tendrás que cambiarlo y evitarás que permanezca por mucho tiempo.

Para leer sobre este y otros temas, te invito a seguirme en Twitter/Instagram @dramantellini.

Caraota Digital no se hace responsable por las opiniones, calificaciones y conceptos emitidos en las columnas de opinión publicadas en este medio.

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