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Vargas 20 años después: chamos que no vivieron la tragedia pidieron mitigar riesgos para que no se repita

No vivieron la tragedia, pero hasta los más jóvenes están preocupados porque se ha hecho muy poco para mitigar los riesgos. No conocen la voracidad del río que acabó con todo a su paso en el deslave de 1999, pero sí han vivido las últimas precipitaciones y han sentido el miedo en primera fila.

Así lo dio a conocer María Victoria Rivas, de apenas 19 años, quien expresó que fue su madre la que le contó lo que sucedió aquel diciembre hace 20 años.

“Me contó que en la mañana estaba comenzando a llover, pero ya en la tarde la situación de la lluvia estaba más fuerte. Mi madre estaba embarazada de mí, pero ella no sabía que estaba en estado. Vivía en la Soublette y se tuvo que venir caminando hasta el Aeropuerto Internacional de Maiquetía porque no había transporte y todo estaba paralizado”.

Sobre esas historias, recordó que le hablaron de carros tapiados y cadáveres por doquier. Había mucha desesperación, confusión.

Esta joven universitaria aprovechó de pedirle a la administración de Maduro atender lo que pasa en Vargas. “Me preocupa que ellos no se preocupen. Aquí cuando llueve muchas calles se trancan, las alcantarillas tienen que hacerles trabajos, mantenimiento”.

Explicó que en Las Tunitas, Catia la Mar, donde vive “apenas cae una simple llovizna la calle Bolívar se tranca”.

Sobre el aguacero inclemente que cayó sobre suelo varguense hace dos meses, indicó que “fue una situación muy fuerte, porque la corriente de agua que pasaba por calle Bolívar eran tan fuerte que no dejaba que el autobús pasara y también traía basura. Fue una situación muy traumática”.

Greyskat Carmona, de 20 años, por su parte, dijo que lo que sabe de la tragedia es que fue un desastre total. “Mis tías me contaban que vivían en Punta de Mulatos y se venían a Maiquetía porque era el lugar menos afectado: el agua les llegaba por las rodillas, caminaban y los muertos les pasaban por las piernas”.

Mientras que aseguró que su mamá le contó que en aquel momento recibió ayuda del Gobierno con un mercado e incluso juguetes.

Deyliana Liven, de 16 años, manifestó que fue su mamá quien le dijo lo que se vivió ese diciembre. “Ella tenía 12 años y tenían a mi tío pequeño. Estaban en la casa y empezaron las lluvias y de repente la quebrada (de La Cabrería) se desbordó y la casa quedó toda tapada de barro. Se perdió la mitad y quedó el perro adentro”.

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